1. ¿CÓMO SE PRODUCE EL ESTRÉS?

Frente a una amenaza, los seres vivos han desarrollado básicamente tres reacciones, conocidas como “las 3 F” por sus iniciales en inglés: Fight, Flight or Freeze, es decir, Ataque, Huida o Paralización (hacerse pasar por muerto para despistar al depredador).

Cuando una persona es expuesta a un evento altamente estresante, se disparan una serie de mecanismos que permitirán esta respuesta de Lucha/Retirada/Inmovilización:

  1. respuesta de sobresalto reflejo, aun antes de saber de qué peligro se trata.
  2. activación del sistema nervioso simpático, que produce taquicardia, aumento de la tensión arterial, jadeo, sudoración, etc. preparando al organismo para la actividad (afrontamiento o huida) o dejándolo “helado”.
  3. estimulación del llamado eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, que libera una serie de hormonas que bloquean la activación simpática, modulando la respuesta al estrés. Cuando ya no se detecta ninguna amenaza, se restablecen los niveles hormonales.

Ocurre que en el estrés crónico no se da la finalización de la respuesta nerviosa y hormonal, manteniéndose permanentemente ese estado de hipervigilancia y activación que desencadenó el primer estresor. Y así, los altos niveles de hormonas y neuropéptidos pueden provocar una serie de manifestaciones físicas, psicológicas, y conductuales que llamamos trastorno de ansiedad.

2. ¿CÓMO SE PUEDE CONTROLAR LA ANSIEDAD?

El Dr. Herber Benson de la Universidad de Harvard (1996) demostró que la relajación ejerce efectos positivos para la salud a nivel de diversos sistemas: respiratorio, cardiovascular, metabólico, muscular y también en el sistema inmune.

Trabajos recopilados por el Dr. Bruce Lipton (2002) demuestran que los receptores de las células no solo responden a señales moleculares sino también a señales energéticas y electromagnéticas, “incluyendo el pensamiento”, postula. “La imaginación lo es todo” dice Patricia Norris, directora del programa de Psiconeuroinmunología de la Clínica Meninger, “y cuando hablamos de imaginación, estamos hablando de imágenes sensoriales, que son las verdaderas imágenes del cuerpo (el único lenguaje que el cuerpo entiende inmediatamente), las cuales pueden ser tan reales como los mismos eventos”. Así, el pensamiento y la imaginación son el eje central de cómo nos experimentamos a nosotros mismos, nuestro cuerpo, nuestro ambiente, nuestras relaciones con los demás y nuestra vida espiritual. Si las percepciones e imaginación modifican parámetros fisiológicos e inmunológicos (Castés, 1999), es decir, que el pensamiento influye directamente en la biología de la célula, los pensamientos negativos de inseguridad y desconfianza pueden orientar hacia el fracaso y la enfermedad, mientras que el optimismo, la relajación y la imaginación positiva mediante el aprendizaje de técnicas de autohipnosis pueden aliviar el estrés y reforzar el sistema neuroinmunológico.

La Dra. Candace Pert, candidata al premio Nobel por el descubrimiento de los receptores neuronales a los opiáceos, afirma: “La meditación, la imaginación o la visualización hipnótica son formas de entrar en la conversación interna del organismo, interviniendo conscientemente en sus interacciones bioquímicas”.

La posibilidad de intervención consciente permite jugar un papel activo en nuestra sanación, siendo esta un proceso interno y activo, comprometido (a diferencia de la curación, que es pasiva y externa), que implica revisar nuestras actitudes, recuerdos y creencias, con el deseo de liberar patrones negativos y fortalecer nuestros propios recursos.

El tipo de herramientas que aquí se proponen son una ayuda fundamental en el proceso de sanación, ya que hace a las personas más responsables para crear salud y les devuelve su poder.

CONSEJOS PRÁCTICOS

Si consideras que padeces un trastorno de ansiedad que no mejora tras el tratamiento propuesto por tu médico y deseas beneficiarte de los efectos de la hipnoterapia y la relajación mediante autohipnosis, solicita aquí una primera entrevista.

Probablemente tu caso requerirá un aprendizaje durante varias sesiones, así que revisa tu agenda y hazte un espacio semanal que vas a dedicar a ti, a recuperar tu vida libre de ansiedad.

Por favor, acude a la primera visita con la documentación médica de que dispongas, así como los fármacos que habitualmente tomas y cualquier otra información que consideres relevante.

3. ¿QUÉ TÉCNICAS SE USAN PARA EL CONTROL DE LA ANSIEDAD?

Relajación Progresiva de Jacobson

El fisiólogo Edmund Jacobson (Chicago, 1936) descubrió que tensando y relajando sistemáticamente varios grupos de músculos y aprendiendo a atender y a discriminar las sensaciones resultantes de la tensión y la relajación, una persona puede eliminar casi completamente las contracturas musculares y experimentar una sensación de relajación profunda. Su procedimiento incluía quince grupos de músculos con un total de 56 sesiones de 1 a 9 horas diarias de entrenamiento sistemático. Esa cantidad de tiempo es inviable en una terapia actual, así que fue Josep Wolpe quien la adaptó y la redujo a seis sesiones de veinte minutos con dos sesiones de práctica diaria, en casa, de quince minutos.

Toma de conciencia del propio cuerpo

  1. En primer lugar concentra tu atención en el mundo exterior, diciéndote frases como: “Soy consciente de que está pasando un coche, de que está oscuro, de que mi ropa es roja…”.
  2. Una vez tomes conciencia de lo que te rodea, dirige tu atención a tu propio cuerpo y sus sensaciones físicas (“Soy consciente de que hace frío, de que tengo hambre, de mi tensión en el cuello, del cosquilleo en la planta del pie…”).
  3. Ahora pasa alternativamente de un tipo a otro de percepción (“Soy conciente de que me duele la cabeza, de que hay excesiva luz, de que la habitación es cuadrada…”).
  4. Realizando este ejercicio podemos darnos cuenta de la diferencia entre el mundo externo y el interno y dejar de identificarnos con la situación estresante, pudiendo distinguir mejor qué forma parte de nosotros y qué no (sobre qué tenemos control y sobre qué no).

Entrenamiento Autógeno de Schultz

En 1926 J.H. Schultz presentó a la Asociación Médica de Berlín los primeros resultados obtenidos con su entrenamiento autógeno, elaborado a partir de las observaciones realizadas durante el uso de la hipnosis, la cual dominaba a la perfección. Etimológicamente proviene del griego “autos” (sí mismo) y “génesis” (devenir), definiendo su entrenamiento autógeno como una ejercitación desde el “si mismo” y para configurarse a “sí mismo”. Consiste en la utilización de imágenes sensoriales que se refieren directamente a las funciones del sistema vegetativo y que se resumen en los conocidos seis ejercicios autógenos:

1 – Pesadez
2 – Calor
3 – Pulsación
4 – Ejercicio respiratorio
5 – Regulación abdominal
6 – Cabeza

Hipnosis Ericksoniana o Metafórica

El hemisferio derecho del cerebro trabaja principalmente con símbolos,  así que la metáfora es en realidad un atajo para que una imagen viaje a través de la mente y el cuerpo. La Dra Achterberg (1984) mantiene la hipótesis que la imagen metafórica puede ser más poderosa que la visualización más realista. “Los símbolos son el lenguaje del espíritu”. El gran legado de Milton Erickson fue entender el trance hipnótico como una forma de apertura mental que permite que opere el enorme depósito de potencialidades no reconocidas de nuestro interior (lo que convencionalmente se llama inconsciente) y su acceso a él mediante el lenguaje metafórico.

Imaginación guiada conductual

Probablemente es la forma más básica de imaginería y, a pesar de su simplicidad, los resultados son sorprendentes para la salud general y el bienestar. Este fue el tipo de terapia que usó el Dr. Spiegel en la Universidad de Stanford en un grupo de mujeres con cáncer metastásico de mama (Spiegel, 1989). En el ejercicio de hipnosis las mujeres debían imaginarse a ellas mismas flotando muy suavemente en el agua, sintiéndose muy relajadas y con una gran sensación de paz. Este ejercicio lo debían repetir una y otra vez en las sesiones de apoyo y también diariamente cuando lo necesitaran. Otro ejemplo de esta clase de imaginería es cuando se permite que la imaginación lleve a la persona a su sitio preferido, un sitio especial de recogimiento, real o imaginario, tratando de experimentarlo con todos los sentidos y recordando los sentimientos y emociones de un encuentro especial o un momento particularmente nutricio. Este tipo de sugestiones ayudan a la persona a moverse desde un estado de tensión a uno de paz y calma.