¿QUÉ ES LA HIPNOSIS?

El estado hipnótico es un estado natural que nos ocurre espontánea y cotidianamente a todos, en el que la persona focaliza sus pensamientos abstrayéndose de su entorno.

Por ejemplo, te puede ocurrir cuando viajas en autobús, tan concentrado pensando en tus cosas, que casi no te das cuenta del trayecto por donde has pasado. También leyendo un buen libro o mirando una película interesante, en la que vives los acontecimientos que allí se narran, olvidándote de que estás sentado en el sofá. Incluso puede suceder cuando te hallas en algún tipo de proceso creativo, tal vez sintiéndote muy inspirado o diseñando algo nuevo, lo que hace que dejes de prestar atención a otras cosas, como por ejemplo que afuera está lloviendo.

En hipnosis clínica se potencia esta capacidad creativa y de abstracción para el beneficio del cliente. Para ello existen técnicas específicas de inducción del estado hipnótico, que pueden ser aplicadas por el hipnoterapeuta o por la propia persona una vez las haya aprendido (autohipnosis).

Estas técnicas pueden incluir agradables métodos de relajación que impliquen una posición cómoda y el cierre de los ojos; pero también existen técnicas de hipnosis despierta que se pueden aplicar en el trabajo, caminando por la calle o preparando una ensalada. Con ello quiero remarcar que hipnosis no significa pérdida de consciencia, ni pérdida del control, ni poner nuestra voluntad en manos de otra persona (puedes leer “FALSOS MITOS SOBRE LA HIPNOSIS” más abajo).

La hipnosis facilita la experiencia de las sugestiones, pero no fuerza a tener dichas experiencias
(Kirsch, 1994)

Queremos incidir también en la naturalidad del proceso y, por tanto en su universalidad (todas las personas pueden experimentar el estado hipnótico).

La hipnosis es una eficaz herramienta que utiliza y potencia los propios recursos internos, para modificar nuestro punto de vista y posición ante un conflicto, sin pretender evitarlo u olvidarlo, sino abordándolo activa y eficazmente, encontrando soluciones y alternativas. Con hipnosis se favorece que el inconsciente genere sus propias respuestas creativas, restableciendo el equilibrio emocional y logrando de una forma rápida e inocua la consecución del objetivo.

¿QUÉ FINALIDADES TIENE?

Durante el estado hipnoideo disminuye la tendencia a estar alerta, ansioso y pendiente de los detalles que nos rodean, para concentrar la atención en los pensamientos, sensaciones o abstracciones que verdaderamente nos interesan. Con ello focalizamos a voluntad nuestros pensamientos y emociones, aprendiendo a gestionarlos de forma que nos faciliten ese cambio deseado.

En estado de trance hipnótico somos capaces de trascender nuestra manera habitual de pensar y sentir, lo que nos permite descubrir nuevas opciones para mejorar nuestra adaptación al entorno.

El objetivo terapéutico estará en función de los intereses y dificultades que cada uno identifique y desee mejorar. No obstante, cabe mencionar que la hipnosis está especialmente indicada en:

  • Tratamiento de trastornos psicosomáticos
  • Control del estrés y disminución de la ansiedad
  • Cambiar hábitos nocivos por otros estilos de vida más saludables
  • Facilitar el control del dolor
  • Psicoprofilaxis quirúrgica

Así mismo la autohipnosis puede ayudar a desarrollar alguna faceta personal, aún cuando no exista ninguna patología, logrando:

  • Desarrollar una actitud mental positiva
  • Aumento de la concentración, atención y memoria
  • Mayor autocontrol, seguridad y confianza en uno mismo
  • Relajación física y mental
  • Disminuir los temores
  • Cambiar conductas y condicionamientos
  • Descubrir nuevos aprendizajes
  • Facilitar la toma de decisiones y resolución de problemas
  • Mayor descanso reparador durante las horas de sueño
  • Crear autosugestiones que acerquen a los propios objetivos

FALSOS MITOS SOBRE LA HIPNOSIS

Existe un gran número de concepciones erróneas que orbitan alrededor de la hipnosis, muchas de ellas causadas por programas de televisión y espectáculos, así como por el propio desconocimiento de lo que es la Hipnosis Clínica y Ericksoniana.

Como consecuencia de estos mitos, a menudo se cree que la persona que está en hipnosis pierde la conciencia y la voluntad, que es una forma de sueño, que se está bajo el control del hipnotizador, que se olvida todo mientras se está en trance o que los individuos hipnotizables son mentalmente débiles o incultos.

En realidad, se trata justamente de todo lo contrario. La persona hipnotizada escucha perfectamente lo que dice el profesional, en un estado de gran concentración. No está dormida, sino despierta y lúcida. Se tiene intacta la voluntad, hasta el punto que si la persona no quiere ser hipnotizada, no va a entrar en trance porque se mantiene conservada en todo momento la capacidad de tomar decisiones y nunca se hará nada que no se desee. No será aceptada ninguna sugestión que vaya en contra de los intereses y valores ético-morales del hipnotizado, ya que la persona saldría automáticamente del trance.

La mayoría de la gente recuerda todo o casi todo lo que se dijo durante la sesión, a no ser que terapéuticamente se necesite crear una amnesia mediante orden posthipnótica (en algunos casos también se puede producir una amnesia espontánea parcial). Por último, existe una correlación positiva entre inteligencia e hipnotizabilidad ya que, para que la terapia bajo hipnosis sea eficaz, se requiere tener un alto grado de concentración, imaginación y capacidad de visualización creativa.

También existe la idea errónea de que en hipnosis la persona puede revelar todos sus secretos, como pudiera ocurrir con el suero de la verdad. Ante esto cabe recordar que el paciente ha acudido voluntariamente al profesional porque confía en que este le va a ayudar y acompañar en su proceso de cambio. Así que compartirá con el hipnólogo aquellas cuestiones relacionadas con su terapia, siempre y cuando desee hacerlo, sabiendo que es para su propio beneficio.

Otro mito muy extendido es que la persona hipnotizada siempre se encuentra en un trance muy profundo llamado también sonambúlico. En realidad la hipnosis tiene determinados estadios, y lo que nos interesa más desde el punto de vista clínico es que podemos trabajar con muy buenos resultados en un trance medio o incluso ligero.

Y otro miedo infundado es el de no poder ser deshipnotizado. Esto sería equivalente a afirmar que cuando nos abstraemos con nuestros pensamientos mientras viajamos en tren, o miramos una película, ya nunca más vamos a volver a tomar conciencia del entorno. Eso no es posible. Lo máximo que puede pasar es que la ensoñación nos lleve al sueño fisiológico del que, por supuesto, se despertará con normalidad.

En resumen, la hipnosis es un estado voluntario y confortable, con diferentes grados de profundidad, caracterizado por una reducción de la actividad periférica, en el que se mantiene una concentración especial, con una suspensión voluntaria de la capacidad analítico lógica propia del hemisferio cerebral izquierdo, lo que conlleva un acceso más fácil a los procesos inconscientes, facilitando la búsqueda de respuestas internas.